CICLO VEGETATIVO

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Ciclo vegetativo

La vid vive en producción bastantes años, a veces hasta un centenar, pero  proporciona uva de vinificación durante unos cincuenta años con una cosecha anual y, por lo tanto, existe un ciclo vegetativo anual que culmina con la vendimia para reiniciarse al año siguiente.

El ciclo anual de la vid presenta diferentes fases que ponemos a continuación:

Noviembre-Diciembre y Enero. La vid permanece en reposo y prosigue en esta situación latente hasta marzo, en que con el incremento de temperatura inicia su actividad. En esta época se realiza La poda, que es una actuación precisa del viticultor para retirar sarmientos ineficaces de la campaña anterior y orientar, para el nuevo ciclo, la forma y la productividad que se le quiere dar a la cepa.

Marzo. Aparece el "lloro" como primera manifestación de la actividad anual de la cepa. Dura unas tres semanas y recibe este nombre por manar líquido incoloro en los cortes de la poda. Raras veces este líquido se altera. Cuando esto sucede, toma un curioseo aspecto rojizo, que los viticultores llaman "lloro sangrante".

Abril. Alcanzada una temperatura de diez grados surge la "brotación", que se inicia por un hinchado de las yemas a lo que sigue la separación de las escamas que las protegían y aparecen unas pequeñas hojas iniciales o "foliación".

Mayo. A finales de este mes se desarrolla la "floración". Consiste ésta en la apertura de la flor con desprendimiento de la corola y fecundación. A veces, por falta de calor, por exceso de humedad o bien por vigor anormal, la flor en conjunto no se fecunda eficazmente dando lugar a racimos con pocos granos de uva. Se dice entonces que ha existido "corrimiento de la flor". Vulgarmente a la fecundación se le llama "cuajado". Estos frutos iniciales, muy pequeños, que forman el racimo, son muy ácidos y verdes. Se llaman "agraces" y su estado, que se prolonga hasta julio, se denomina "agraz".

Julio. Llegado el mes de julio, la vid alcanza su madurez fisiológica. Ya podría reproducirse por sí, pero el fruto aún dista de ser la uva madura, objetivo del vinificador, aunque ya se ha iniciado la evolución que ha de desembocar en la vendimia. En julio se manifiesta una fase denominada "envero". En ella, los granos de uva dejan de ser verdes para hacerse amarillentos en las variedades blancas y rosados en las tintas. Hasta entonces era imposible distinguir un racimo de uva blanca de uno de uva tinta. Además, el grano de uva comienza a perder acidez y a acumular azúcar.

Finales de Agosto. Los granos "enverados" pasan de ser muy ácidos a ser netamente azucarados, la piel de la uva se reblandece progresivamente y en las tintas toma color intenso. Se trata de la maduración cuyo fin es difícill de definir y que concluye con la vendimia.

Finales de Septiembre. Se realiza la vendimia o cortado de los racimos para vinificar. El enólogo juzgará cuándo conviene, en función del tipo de vino que desea. Si lo adelanta, surgen vinos frescos y verdes y si lo retrasa, pueden surgir vinos de más grado y color.

Noviembre. Ya desde antes de la vendimia la cepa camina hacia su agostamiento. Es un camino hacia la fase latente invernal. Los pámpanos se endurecen, la savia se acumula en el tallo y la hoja se vuelve color tabaco y cae. En marzo volverá a iniciarse otro ciclo con el "lloro".