ELABORACIÓN

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Proceso de elaboración en Bodegas Señorío de Nava

VENDIMIA. El comienzo de la vendimia lo decidirán los análisis realizados a la uva del grado, acidez, color y estado sanitario. Normalmente se realiza a finales de Septiembre y principios de Octubre, pero algunas veces se verá condicionada por la climatología forzando o atrasando su comienzo.

BSN apuesta por la tecnología en todas las fases de su producción, por lo que el primer sector de a finca, destinada a vinos jóvenes son vendimiadas mecánicamente. Las máquinas vendimiadoras con suaves vibraciones, agitan las cepas y recogen el fruto. La parte de los bancales y el sector terciario o del páramo se realiza a mano y es recogido a mano en cajas de 25 kg de PVC y posteriormente son transportadas en remolques hasta bodega.

Es muy importante que el tiempo que transcurre desde que se corta la uva hasta que entra en bodega sea lo menor posible para que la calidad del mosto no se deteriore con oxidaciones y pérdida de sustancia volátiles.

RECEPCION EN BODEGA. Una vez en bodega toda la uva se pesa, se echa a una tolva y mediante un tornillo sinfín, se pasa a una máquina despalilladora-estrujadora que separa los raspones de las uvas echándolos al exterior y se estruja completamente el grano de uva, convirtiéndose en una pasa formada por hollejos, pepitas y mosto. Esta pasta es bombeada a los depósitos de fermentación de acero inoxidable.

Transcurridas unas 24 horas se concentran los hollejos en la zona alta, formando el "sombrero" y quedando al fondo el líquido. Pasados cuatro días, las levaduras que estaban en la piel de la uva se han ido multiplicando y han comenzado a transformar el azúcar del mosto en alcohol, lo que hace subir la temperatura y desprender CO2 empujando hacia arriba el "sombrero" y se produce el paso de color de los hollejos al líquido. Al décimo día la fermentación se hace lenta, comienza a decaer y el "sombrero" se hunde ligeramente en el líquido.

FERMENTACIÓN ALCOHOLICA. Durante la fermentación alcohólica el técnico realiza dos controles:

Densidad: ya que el mosto tiene de densidad 1,1 porque es rico en azucares y el vino 0,99. Al transformarse el azúcar en alcohol baja la densidad.

Temperatura: las levaduras viven entre 20 y 32ºC, si la fermentación acumula calor hasta 35ºC las levaduras ceden campo a las bacterias acéticas o lácticas y éstas pueden alterar a los vinos.

DESCUBE. Es la operación de separar las partes solidas del líquido una vez fermentado el vino tinto. Evidentemente, esta operación no ocurre en blancos ni en rosados, puesto que fermentan sin maceración de hollejos ni raspones.

PRENSADO. Los orujos, que son los hollejos y las pepitas de la uva fermentada, contienen después del descube vino aún. Para ello se somete a la operación de prensado. Esta consiste simplemente en someter esta masa húmeda a presión para separar el líquido de lo sólido. La presión es gradual y el vino va fluyendo poco a poco, viendo su calidad mermada a medida que sale y va aumentando la presión.

Como puede comprenderse, para realizar vino blanco o rosado se separan los hollejos y raspones antes de fermentar. Por lo tanto, la operación de prensado se realiza entonces sobre uva fresca y los líquidos que se extraen son mostos, siendo, lógicamente, los que fluyen bajo el efecto de las mayores presiones los de peor calidad, inadecuados para hacer vino, pues éste sería de muy poco grado, de color marrón y sabor herbáceo.

En diciembre cuando el contenido de azúcar en el vino llega a niveles mínimos ya que las levaduras han seguido  consumiéndolo y junto con la bajada de temperatura debido al clima, la levadura muere y al perder su actividad cae al fondo del depósito. El sedimento que crean las levaduras junto con otras sustancias que han ido cayendo a lo largo de estos meses se llama heces y es separado de la parte liquida al realizar el trasiego de un depósito a otro.

El vino sus primeros meses de vida, tiene una actividad interna por las materias cristalinas, que son sales naturales que en la uva están disueltas pero que una vez formado el alcohol se hacen insolubles. Pero no se hacen insolubles pronto, sino que lo hacen lentamente y coincidiendo con los períodos fríos. Al paso del tiempo estos cristales han sedimentado  en cantidad suficiente y el vino se considera estable ante este riesgo por lo que se pasa a botella si se trata de un vino joven tinto, rosado o blanco. Si se destina a crianza, este se pasa a barricas de roble e igualmente permanece en este tipo de envase durante el tiempo que el enólogo estime oportuno.

Dos son los tipos de cristales los que precipitan en los vinos: el bitartrato de potasio y el tartrato de cal. Las formas son muy parecidas pero se diferencian en que el bitartrato de potasio se disuelve con el calor, tiene un leve sabor ácido y suele precipitar en los vinos en el primer invierno. En cambio, el tartrato de cal suele precipitar al segundo o tercer invierno, no sabe ácido y no se disuelve por el calor. Es un componente molesto pues puede aparecer en vino embotellado viejo. Aunque su color estricto es amarillento y transparente, a veces se recubre de color de vino tinto y toma color morado.

CRIANZA EN BARRICA. Los cambios que sufre el vino dentro de la barrica se derivan de la naturaleza del roble, en gran medida. Prosiguen los fenómenos de formación de cristales y de su precipitación al fondo de la barrica. Las transformaciones del color del vino son trascendentes ya que el vino nuevo es muy rico en antocianos o color rojo y transcurrido un año pierde hasta un 50% y después se recupera algo por lo que sube la intensidad del amarillo o taninos , principalmente por cesión de tanino del roble. Por lo tanto, en la barrica el vino pasa del rojo neto a rojo-rubí y toma componentes de la madera de roble. Físicamente durante la permanencia en las barricas, el vino se aclara espontáneamente y caen al fondo las materias sólidas (residuos vegetales, bacterias y levaduras muertas) inactivas, quedando el vino limpio y, a veces, brillante. Por tal razón, cada pocos meses, se saca el vino de unas barricas y se echa a otras limpias azufradas. Pero no se extrae la totalidad sino que se deja la parte que está en contacto con la materia sedimentada, que lógicamente es vino turbio y se desestima como vino de calidad. Otra de las razones por las que se realiza el trasiego es porque el roble es un material de leve permeabilidad pero se va empapando en vino, saliendo algo de evaporación por sus poros y entrando aire. En consecuencia, el vino merma de volumen, aun en barrica cerrada, y queda una cámara de aire que podría después avinagrarlo. Con los trasiegos se evita que esta cámara aumente peligrosamente su volumen.

De un modo sencillo podríamos decir que durante los dos primeros años el vino sufre procesos de estabilización espontánea, sedimentando materias en suspensión que impiden el brillo y en los años siguientes, una vez decantado, el vino entra en los procesos de envejecimiento ya sea en barrica o en botella. Estos procesos son depurar aromas creando otros nuevos y evolucionar en color hacia el rojo-rubí.

CRIANZA EN BOTELLA.Cuando el vino ha pasado en barrica el tiempo que el enólogo ha considerado oportuno, se embotella y pasa a terminar de afinarse en botella. La posición de la botella es en horizontal para que el vino moje el tapón de corcho y de este modo se evite alteración del tapón por baja humedad.

Una vez que el vino ha adquirido la redondez que el enólogo estaba buscando, se le pone la cápsula y etiqueta y ya está listo para salir al mercado.